este es mi mundo…

 

No me gusta hablar tanto de mis fotografías como de los sentimientos de los que me permite disfrutar esta pasión que es mi profesión y cómo amo verlo en las fotos.

En cada boda, cada novia es guapa, guapísima, es la alegría personificada, un torbellino de emoción y sonrisas que contagian a todo el mundo. Las ves emocionarse  mientras se visten, temblar y no ser capaces de disimular los nervios en su sonrisa cuando se acercan a su amor. Ves cómo el llanto puede con ellas al entregan el ramo de novia, o cuando le regalan un ramo especial a su madre.

Y en cada uno de esos momentos ves a su amor al lado, llorando con ella, temblando también de la emoción y de verla disfrutar de ese día, el día que llevan imaginando y preparando hasta el detalle desde hace meses. Menos mal que en estos casos tengo la cámara delante de los ojos y puedo disimular, pero ese nudo entre la garganta y el estómago se te hace, no lo puedes evitar, ese día son tus novios, lo vives con ellos a través de un cuadradito pequeño y maravilloso que concentra cada sentimiento.

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Yo soy llorona, eso no lo puedo evitar. Me emociona casi cualquier cosa. Incluso sólo pensar en emocionarme me llena los ojos de lágrimas. Pero no sabéis lo que es ver la felicidad en los ojos de una novia, el amor en los ojos de un novio que ve cómo su vida se acerca al altar vestida como un ángel. Este placer sólo lo obtengo gracias a la fotografía. La maravillosa fotografía de bodas.

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Las bodas, a mi cada día me gustan más. Cada día me gusta más captar esas miradas, esa felicidad. No es fácil. Una foto de boda debe captar el instante. Ese instante irrepetible en el que el novio mira derritiéndose a su mujer, esa mirada cómplice, ese beso furtivo y que sale del corazón, el abrazo que te acelera el corazón y te hace sentir en paz… Esas fotos no tienen precio. Son fotos que te tocan el alma cuando las ves. Inspiran la felicidad que destilaban esas personas en ese instante. Es eternizar la felicidad. Dentro de cincuenta años, cuando sean viejitos en una mecedora, verán las fotos que yo les hice, y verán esa felicidad que sentían entonces y que habrán ido renovando cada día.

La belleza de una imagen que expresa sentimientos solo es equiparable a la belleza de los propios sentimientos que refleja.

Entendéis ahora por qué adoro mi trabajo?